Jábaga es un pueblo de la provincia de Cuenca, la lectora, María Jesús Cañamares del periodico digital Voces de Cuenca ha escrito esta carta;
Mi pueblo, mi querido pueblo natal, Jábaga, se
queda vacío. Cada vez más vacío, sin remedio.
A pesar de que algunos de los que se marcharon a
la ciudad dicen que les encanta la vida en el pueblo, lo cierto es que cada año,
por estas fechas, ya no queda casi nadie. Hay calles totalmente vacías, como la
calle santa Teresa, que tiene muchísimas casas pero todas cerradas.
No se oye un solo pájaro, no se ve a nadie a
partir de las cinco de la tarde cuando ya el sol se pone por el ocaso.
Mientras que las ciudades se llenan de gente que
ni tienen dónde ni cómo vivir, pero tienen toda clase de servicios de los que mi
pueblo carece, y eso impide su repoblación.
Incluso pueblos más distantes de la capital, que
en densidad demográfica eran similares a éste, se han llenado ahora de gente. Es
triste ver campos enteros perdidos, terrenos valdíos que antaño eran la
principal fuente de vida de esta gente. Campos que antaño estaban llenos de
cereal, patatas, verduras, o servían de pasto al numeroso ganado lanar que
entonces había.
A veces me pregunto porqué hay tanto paro, tanta
gente sin trabajo, cuando hay un montón de terrenos que podrían ser explotados y
dar de comer a familias enteras, como en otro tiempo, máxime cuando ahora la
maquinaria hace todo el trabajo que otrora hacía el hombre con su propia mano,
de sol a sol.
Pero las cosas no son fáciles. Hoy si no tienes
maquinaria no supervives en el campo.
La maquinaria cuesta dinero, el dinero tienes que
sacarlo de lo que vendas, y entre lo que obtienes de la venta y el coste de las
máqinas no hay relación de las cuantías.
Hoy como no te montes en plan empresa, es decir,
con mucha inversión, con los medios tradicionales no se sale adelante, más bien,
ya no arrancas.
Los que tienen un rebaño de vacas o de ovejas de
más de 30 cabezas, si son propietarios de buenos prados y si además tienen
concedidas las primas de la Comunidad europea, se van defendiendo bastante bien,
porque las máquinas no se compran todos los años.
Tengamos en cuenta que un tractor cuesta un
pastón, pero el tractor mueve las sierras circulares para segar la hierba verde.
Luego, con otros accesorios hacen unas bolas enormes con esta hierba, y con
otros apropiados llamados pinchos, mueven estos fardos para cargarlos y
descargarlos en las naves.
El tractor arrastra los remolques en los que se
cargan productos y materiales diversos.También tiran de los arados, fresadoras,
así como las llamadas cucharas que son una especie de pala para mover tierra,
por ejemplo.
Tú puedes trabajar para sembrar tus patatas, tus
verduras y demás productos para comer, pero para obtener dinero para tus gastos
mediante mucha producción y vender barato, que es la ley que rige, entonces no
llegas.
O sea, el sistema agrario de pequeños
agricultores que tradicionalmente venía rigiendo en España, país que tardó mucho
en incorporarse a los sistemas agrícolas de otros países ha muerto.
Los últimos labradores que se fueron jubilando
aguantaron para conseguir la pensión, pero ya no tienen sucesión. Es más,
algunos que tienen sus explotaciones bien equipadas, sus hijos suelen rechazar
la continuidad en el campo, bien porque tienen carrera, bien porque han cogido
algún empleo que le permite vivir de otra manera. NO mejor ni peor, simplemente
de manera distinta.
Los padres jóvenes con niños pequeños tuvieron
que emigrar a la ciudad porque aquí no hay Escuelas.
Los más mayores, obviamente, cada vez se marchan
más a algún centro residencial o con los hijos, muy en contra de su deseo, que
sería vivir toda su vida en su pueblo.
Lamentablemente, si los Gobiernos no lo remedian
llegará un día en que las ciudades se colapsen y los pueblos sean perfectos
cementerios.
Deberían hacer mejor reparto.